Un casa de Gehry recupera su aspecto original

Una casa de Ghery ha recuperado el aspecto con el que fue proyectada en los años 70. Se trata de un encargo que recibió el célebre arquitecto por parte de un matrimonio coleccionista de arte de Los Ángeles. Durante el proceso de construcción surgieron algunas discrepancias y los propietarios prefirieron eliminar algunos detalles.

Recientemente, el  nuevo propietario encargó al estudio Dan Brunn la renovación de la residencia de 334 metros cuadrados y la recuperación de la parte del proyecto que se obvió en la construcción.

Para ello, el estudio tuvo que adentrarse en el trabajo del arquitecto canadiense. Dos elementos que dan personalidad a la casa son un gran recinto de lectura de estilo japonés que se abre al jardín y una escultural escalera de madera.

 

La escalera presenta una balaustrada alta de madera con  láminas que se inclinan en diferentes ángulos, creando así una pieza escultórica, similar a otras proyectadas por Gehry para otros edificios, como la Fundación Louis Vuitton o el Guggenheim de Bilbao. 

En el primer piso, Brunn ha creado un jardín de meditación delimitado por vidrio para realizar la intención original de Gehry de crear un invernadero. La casa está situada en el barrio angelino de Little Osaka, una zona con una historia japoamericana.

En la parte de atrás de la planta baja, hay un volumen de madera de nogal con techo inclinado que evoca a las casas de té japonesas. Una zona de socialización, meditación o como escenario de actuaciones musicales.

Este espacio también incorpora una biblioteca, que se puede utilizar como un dormitorio de invitados, y se puede separar del resto de la planta baja por una puerta blanca pivotante.

Al  jardín se accede por unas grandes puertas correderas de cristal. Un jardín para el que se han elegido plantas tradicionales japonesas y dispone de una pared para pintar al aire libre, un banco de cemento y una fuente sobre rocas.

La cocina, la sala de estar, el comedor y el estudio están dispuestos alrededor de una gran claraboya rectangular, el único detalle arquitectónico que se ejecutó a partir del plan original de Gehry. El tragaluz ahora está cubierto de tela para crear una iluminación difusa, junto con LEDs.

Se abrieron nuevas ventanas para mejorar la iluminación natural del espacio. El mobiliario es mínimo. Destaca un sofá con estanterías incorporadas y sillas diseñadas por Jean Prouvé en los años 30 del pasado siglo.

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