
Esta nave industrial tiene una larga y azarosa trayectoria. Se construyó en los años 20 en la calle Castelló de Madrid, en el centro mismo del elitista barrio de Salamanca. En sus orígenes fue un taller de platería.
Abandonada la nave, fue rescatada por la prestigiosa firma Vinçon para acoger su tienda en Madrid. Vinçon cerró el establecimiento hace poco más de año y medio, a los 14 años de su inauguración. Tras su cierre, ha sido la Fundación Botín la que se ha hecho cargo de este edificio para albergar su sede madrileña.

Para la adecuación a su nuevo uso, la Fundación contrató al estudio de arquitectura MVN, que se decidió por conservar su carácter industrial, adaptándolo a los usos culturales a los que está destinado.
Los arquitectos han hecho de la luz natural el hilo conductor del proyecto, abriendo ventanas clausuradas en las paredes y recuperando antiguos lucernarios. Una luz que da sentido a la vegetación del atrio a doble altura que unifica las dos plantas.

Vigas y muros de ladrillo han quedado al descubierto, mientras que el suelo se ha recubierto de madera de roble. La planta baja se configura como una zona de uso público y se puede modular para crear dos espacios, uno para actos con mayor afluencia y otro más reducido que aparece como una caja de vidrio, sin romper la panorámica total de la planta.

La planta superior alberga las oficinas.

